LASER CO2 VAGINAL

El láser CO2 vaginal es un procedimiento intravaginal no invasivo y ambulatorio. Utiliza energía térmica para estimular la producción de colágeno, regenerando los tejidos vaginales. Se utiliza para tratar la sequedad, atrofia vaginal, incontinencia urinaria leve y mejorar la laxitud, con sesiones rápidas de 15-20 minutos.

¿Sabías que el láser CO2 intravaginal permite recuperar la hidratación, lubricación y espesor vaginal?

Muchos órganos del cuerpo tienen receptores de estrógenos (incluso el cerebro), aunque los que más tienen son la vejiga y la vagina, de manera que al llegar a la menopausia y acabarse el suministro de estrógenos, son los órganos que más sufren. Por tanto, aparecen un conjunto de síntomas que abarcan los 2 órganos más afectados: vagina (sequedad vaginal, escozor, picazón, dolor en relaciones sexuales, etc.) y vejiga (cistitis, infecciones urinarias, pequeños escapes de orina, etc.).

La sintomatología de ambos órganos es lo que hoy día se conoce como síndrome genitourinario (antes también llamado atrofia o sequedad vaginal). Esto hace que las mujeres a partir de la menopausia presenten esta clínica, que además se empeora cuanto más tiempo pase.

¿Cómo funciona el láser de C02 intravaginal?

El láser rejuvenece los tejidos al calentar las capas superficiales de la vagina, se estimula la síntesis de colágeno y aumenta la vascularización. Como consecuencia, la vagina recupera su espesor, su hidratación y su lubricación, por lo que se alivia la sintomatología local y se favorecen las relaciones sexuales más placenteras.

¿Es seguro el láser de CO2 intravaginal?

Es una tecnología aprobada por las autoridades sanitarias y reconocida por todas las sociedades científicas.

¿En qué consiste el tratamiento?

Son 3 sesiones separadas unas 4-5 semanas y cada sesión dura unos 15 minutos. No se precisa anestesia, se da alta inmediata, es bien tolerado y cuenta con alto grado de satisfacción referida por las pacientes (85%). Se suele recomendar una sesión de mantenimiento una vez al año. Para la aplicación suele requerir un anestésico local tópico. La recuperación es rápida permitiendo retomar la vida normal inmediatamente, aunque se recomienda no tener relaciones sexuales durante 1 semana.